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lunes, 16 de enero de 2017

"El amor, al haberse convertido en dios, se vuelve un demonio"

C. S. Lewis. Los cuatro amores. Rialp. Madrid, 2008.

p. 68: Si se hace del afecto el amor absoluto de la vida humana, la semilla del odio germinará; el amor, al haberse convertido en dios, se vuelve un demonio.

p. 83: La amistad es innecesaria, como la filosofía, como el arte, como el universo mismo, porque Dios no necesitaba crear. No tiene valor de supervivencia; más bien es una de esas cosas que le dan valor a la supervivencia.


sábado, 14 de enero de 2017

"La mente humana sólo en muy raras ocasiones es capaz de retener algo que se presenta completamente inconexo"

Hannah Arendt, Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política, Península, Barcelona, 2003.

Edición de 1996.

pág. 17: "...el recuerdo, que - si bien una de las más importantes- no es más que una forma de pensamiento, está desvalido fuera de una estructurade referencia preestablecida, y la mente humana sólo en muy raras ocasiones es capaz de retener algo que se presenta completamente inconexo".

p. 18: Tocqueville: "Toda vez que el pasado dejó de arrojar su luz sobre el futuro, la mente del hombre vaga en la oscuridad".

p. 21: ...otra generación, algo mayor, se había vuelto hacia la política en busca de soluciones para sus perplejidades filosóficas, había procurado huir del pensamiento pasando a la acción.

...en las circunstancias del siglo XX, los así llamados intelectuales --escritores, pensadores, artistas, hombres de letras y ese tipo de personas-- sólo podían entrar en el campo público en tiempos revolucionarios, la revolución vino a desempeñar, tal como advirtiera cierta vez Malraux (en La condición humana), "el papel que en otra época desempeñó la vida eterna: salva a quienes la hacen".


Pág. 50: Las distorsiones destructivas de la tradición provinieron, todas, de hombres que habían experimentado algo nuevo y, casi instantáneamente, procuraron superarlo y reducirlo a algo viejo. El salto de Kierkegaard de la duda a la fe era una inversión y una distorsión de la relación tradicional entre razón y fe. Fue la respuesta a la falta moderna de fe, no sólo en Dios, sino también en la razón, que era inherente en el «de omnibus dubitandum est» cartesiano, con su sospecha subyacente de que las cosas pueden no ser lo que aparentan y de que un espíritu maligno, maliciosamente y para siempre, podría ocultar la verdad al entendimiento humano. El salto de Marx de la teoría a la acción y de la contemplación al trabajo llegó después de que Hegel hubiera transformado la metafísica en una filosofía de la historia y hubiera convertido al filósofo en el historiador a cuya mirada retrospectiva, si acaso, al fin de los tiempos, el significado de la conversión y del movimiento, no el del ser y la verdad, se revelaría por sí mismo. El salto de Nietzsche desde el reino trascendente no sensual de las ideas y dimensiones al reino sensual de la vida, su «platonismo invertido» o «transvaloración de los valores», como él mismo diría, fue la última tentativa de apartarse de la tradición y su éxito se redujo a ponerla cabeza abajo.

p. 122-123:  La convicción de la época moderna de que el hombre puede saber sólo lo que él mismo ha hecho parece estar de acuerdo con una glorificación del hacer, antes que con la actitud básicamente contemplativa del historiador y de la conciencia histórica en general.

De modo que una de las razones por las que Hobbes rompió con la filosofía tradicional fue que, mientras todas las metafísicas previas habían seguido a Aristóteles y aceptaban que el cuestionamiento de las causas primeras de todas las cosas es la tarea principal de la filosofía, por el contrario, él sostuvo que la tarea de la filosofía consistía en señalar fines y objetivos y establecer una razonable teleología de la acción. (...)

Se puede decir que la transformación hegeliana de la metafísica en una filosofía de la historia vino precedida por un intento de desembarazarse de la metafísica a favor de una filosofía de la política.

p. 126: ni la libertad ni ningún otro significado pueden ser jamás el producto de una actividad humana en el mismo sentido en que una mesa es, sin duda, el producto final de la actividad del carpintero.

p. 127: Lo que diferencia la teoría de Marx de todas las demás que aceptaron la noción de ”hacer la historia» es el hecho de que sólo él comprendió que si se aceptaba que la historia es el objeto de un proceso de fabricación o del hacer, debe llegar un momento en que ese «objeto» esté terminado y en que, si se imagina que es posible «hacer historia», no se puede ignorar la consecuéncia de que la historia tendrá un fin. Cuando oímos hablar de objetivos grandiosos en política, como el de establecer una sociedad nueva en la que la justicia esté garantizada para siempre, el de declarar una guerra que termine con todas las guerras o el de hacer que todo el mundo sea democrático, nos movemos en el campo de esta clase de pensamiento.

p. 151: la memoria y la profundidad son lo mismo, o mejor aún, el hombre no puede lograr la profundidad si no es a través del recuerdo.

p. 184: ...lo que Sócrates temía y trató de evitar en la pólis fue esa dicotomía entre pensamiento y acción.


p. 197:  Al contrario de nuestro concepto de crecimiento, que coloca el proceso en el futuro, los romanos consideraban que el crecimiento se dirigía hacia el pasado. Si se quiere relacionar esta actitud con el orden jerárquico establecido por la autoridad y visualizar esta jerarquía en la imagen familiar de la pirámide, es como si el vértice de la pirámide no se proyectara hasta la altura de un cielo en la tierra (o, como dicen los cristianos, más allá de ella) , sino hasta las honduras de un pasado terrenal.

 p. 203-204: Desde entonces se ha visto -y el hecho habla de la estabilidad de la amalgama- que cada vez que se dudaba de uno de los elementos de la trinidad romana religión-autoridad-tradición o se lo eliminaba, los dos restantes ya no estaban firmes. Fue, pues, un error por parte de Lutero pensar que ese desafío a la autoridad temporal de la Iglesia y su apelación al juicio individual y no guiado podía dejar intactas la tradición y la religión. También se equivocaron Hobbes y los teóricos políticos del siglo XVII al suponer que la autoridad y la religión se podían salvar sin la tradición. Por último, también fue un desacierto el de los humanistas que pensaron que sería posible mantenerse dentro de una tradición intacta de la civilización occidental sin religión y sin autoridad.

p. 224-225:

Sea como sea, las revoluciones, a las que por lo común vemos como una ruptura radical con la tradición, aparecen en nuestro contexto como acontecimientos en los que las acciones de los hombres aún están inspiradas por los orígenes de esa tradición, de los que también reciben su mayor impulso. Se diría que son la única salvación que esta tradición romana occidental se dio para los casos de emergencia. El hecho de que no sólo las diversas revoluciones del siglo xx sino todas las habidas desde la francesa hayan terminado mal, en la restauración o en una tiranía, parece señalar que incluso esos últimos medios de salvación brindados por la tradición perdieron su eficacia. La autoridad tal como la conocimos en tiempos, nacida de la experiencia romana de la fundación y entendida a la luz de la filosofía política griega, no se restableció en ningún caso, ni a través de las revoluciones ni por medios de restauración menos prometedores, y menos aún mediante todas las actitudes y tendencias conservadoras que una y otra vez invaden la opinión pública. Vivir en un campo político sin autoridad y sin la conciencia paralela de que la fuente de autoridad trasciende al poder y a los que están en el poder, significa verse enfrentado de nuevo -sin la fe religiosa en un comienzo sacro y sin la protección de las normas de comportamiento tradicionales y, por tanto, obvias- con los problemas elementales de la convivencia humana.

pp. 230-231:
No existe preocupación por el tema de la libertad en toda la historia de la gran filosofía desde los presocráticos hasta Plotino, el último filósofo antiguo. La libertad hizo su aparición primera en nuestra tradición filosófica cuando la experiencia de la conversión religiosa -primero la de Pablo y después la de Agustín- le dio lugar.

p. 232:

Ni el corazón ni tampoco la mente, sino la interioridad como espacio de libertad absoluta dentro del propio yo fue lo que se descubrió a fines de la Antigüedad, por obra de quienes no tenían lugar propio en el mundo y, por consiguiente, carecían de una condición mundana a la que, desde tiempos remotos hasta casi mediados del siglo XIX, todos consideraron como requisito previo para la libertad.

martes, 10 de enero de 2017

Himno al ser humano (Antígona y Salmo 8)

El famoso coro de la tragedia Antígona de Sófocles sobre el dominio humano del mundo tiene muchas concomitancias con el Salmo bíblico número 8. Lo suyo sería comparar los dos textos en griego (el original trágico con la versión bíblica de los 70). Pero aquí voy a comparar dos versiones latinas. Porque además de la versión latina de la Biblia (la vulgata es la más conocida ahora devenida en neovulgata), el poeta inglés Thomas Watson (1555-1592) tradujo Antígona al latín y la publicó en 1581 (lo que me parece fascinante).

He aquí el famoso coro sofocleo, ubicado en el acto II, traducido por Watson:


Multa diserta, nil tamen bluespacer335
Homine extat sapientius.
Undas, flante humdo Noto,
blue
Ille trans reflui maris
Verrit valido truces re-
motum impetu fluctus, spacer340
Deumque nobilissimam terram
blue
Assiduam, solidam,
Subigit, terit vomere vulnifico,
Equorum genere auda-
ci colens quotannis. spacer345
Pennigeras quoque alitum
blue
Turmas illaqueans capit,
Agrestem et pecudum gregem.
Ponti et maritimum genus
blue
Solers homo sinuosis spacer350
Laqueorum orbibus
Et belluas technis frementes
blue
Montivagas superat,
Et equum superat iuba superbum im-
posito iugo, et agres- spacer355
tem taurum ferocem.
Sermonem homo, atque variam
blue
Prudentiam, tum civium
Motus docuit. Glaciale frigus,
blue
Penetrabileque spacer360
Vitare fulmen Iovis. Cuncta potest,
Ineptus aggreditur nihil. ,,
Mortis rigida pellere ,,
Fata nescit impotens. ,,
Morbis tamen teterrimis
bluespacer365
Scit mederi.
Acumine praeditus, artes
blue
Quod parit egregias
Nunc se ad malas, nunc bona fert vicissim.
Civis bonus, patriae ,, spacer370
Colensque divum sacram iusticiam. ,,
Improbus, honestas cui deest, ,,
Scelus malum qui fovet.
Nec mihi domesticus
Fiat, nec unquam congruat spacer375
Ista patrans.
Mens ob monstrum hoc stupet horribile:
blue
Quomodo cernens contradicam,
Non Antigonem hanc esse puellam?
O infoelix infoelicis spacer380
Gnata Oedipidi. Quid iam? Nunquid
Publica regni
Iura adducunt te violantem, et
Facinus conscire repertam?


Y aquí trascribo la versión latina del salmo 8, de la Biblia publicada en la página de la Santa Sede:

PSALMUS 8

 1 Magistro chori. Ad modum cantici " Torcularia... ". PSALMUS. David.
2 Domine, Dominus noster,
quam admirabile est nomen tuum in universa terra,
quoniam elevata est magnificentia tua super caelos.
3 Ex ore infantium et lactantium perfecisti laudem
propter inimicos tuos,
ut destruas inimicum et ultorem.
4 Quando video caelos tuos, opera digitorum tuorum,
lunam et stellas, quae tu fundasti,
5 quid est homo, quod memor es eius,
aut filius hominis, quoniam visitas eum?
6 Minuisti eum paulo minus ab angelis,
gloria et honore coronasti eum
7 et constituisti eum super opera manuum tuarum.
Omnia subiecisti sub pedibus eius:
8 oves et boves universas,
insuper et pecora campi,
9 volucres caeli et pisces maris,
quaecumque perambulant semitas maris.
10 Domine, Dominus noster,
quam admirabile est nomen tuum in universa terra!


Los dos textos destacan el dominio humano sobre los animales:

 
Pennigeras quoque alitum blue
Turmas illaqueans capit,
Agrestem et pecudum gregem.
Ponti et maritimum genus
blue
Solers homo sinuosis   350
Laqueorum orbibus
Et belluas technis frementes
blue
Montivagas superat,
Et equum superat iuba superbum im-
posito iugo, et agres- 
  355
tem taurum ferocem.


Omnia subiecisti sub pedibus eius:
8 oves et boves universas,
insuper et pecora campi,
9 volucres caeli et pisces maris,
quaecumque perambulant semitas maris.


El texto sofocleo es más explícito, distinguiendo entre la caza de pájaros, la domesticación, la pesca, la caza de animales salvajes, el empleo de los animales para la agricultura. El salmo da a entender también la distinción entre animales domésticos (oves et boves) y salvajes (pecora campi), pero distingue claramente entre animales terrestres, volátiles y marinos. 

domingo, 1 de enero de 2017

Libros de 2017

1    Ramón Gómez de la Serna. Descubrimiento de Madrid. Cátedra. Madrid. 1993.
Semblanzas del Madrid del primer tercio del siglo XX desde la imaginación portentosa y la pluma magnífica de Gómez de la Serna. La ciudad es un ser vivo poblada de seres vivos. Saber mirarla.
2 Jorge Manrique. Poesías. Cátedra. Madrid.
3 Rubén Darío. Cantos de vida y esperanza. Austral. Madrid.
4 Schopenhauer. Los dolores del mundo. Público. 2009. p. 83: ¿Qué es el amor? La voluntad que aspira a vivir en un ser distinto y nuevo. p. 93: La voluptuosidad de los sentidos se halla en oposición con el entusiasmo que nos abre las puertas del mundo ideal. p. 98: El amor es como una compensación de la muerte.
5 Óscar Tusquets Blanca. Todo es comparable. Anagrama. Barcelona. 1998.
6 Jorge Guillén. El hombre y la obra. Valladolid. 1990.
7 Gerardo Diego. Primera antología de sus versos (1918-1941). Espasa Calpe. Madrid, 1980.
8 Novalis. Poemas tardíos. Linteo poesía. Orense. 2011. ed. Antonio Pau.
9 C. S. Lewis. Los cuatro amores. Rialp. Madrid. 2008.
10 Biblioteca Universitaria. Universidad de Castilla-La Mancha. Uno y mil quijotes: la visión de los ilustradores. 2016.
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jueves, 15 de diciembre de 2016

Alicia en el país de las maravillas digitales

leo La Sociedad 2.0


Alberto Ramírez Martinell

En un modelo tradicional, el lector va a una librería, elige un libro, lo paga y difícilmente se comunica con el autor y de igual manera el pago en su totalidad no le llega al autor quien solamente recibe un porcentaje de regalías. En una sociedad moderna, —en una sociedad 2.0— el lector sigue al autor en Twitter, se entera de las novedades editoriales, ve la aceptación que la comunicad tiene de la nueva obra y descarga el libro directamente del portal del autor o de un servicio de red al que tanto autor como lector pertenecen.

comento
En una sociedad moderna, —en una sociedad 2.0— el lector sigue al autor en Twitter [¿qué particular interés tiene seguir al autor en Twitter? Además, la mayor parte de los autores están muertos, no puedo seguirlos en twitter], se entera de las novedades editoriales [también nos enteramos de las novedades editoriales en una librería, con la ventaja de que podemos hojear el libro por completo, sin limitarnos a la portada o a una visión restringida, que es lo que me ofrece internet], ve la aceptación que la comunicad tiene de la nueva obra [¿qué me aporta ver la aceptación de la comunidad? Por lo demás, la comunidad no existe: existen personas singulares que escriben y opinan, como en el bar del pueblo, donde unos pocos llevan la voz cantante] y descarga el libro directamente del portal del autor o de un servicio de red al que tanto autor como lector pertenecen [este país de las maravillas digitales no es el mundo real: los lectores piratean los libros y los autores ganan aún menos que con el papel].

Curiosamente se habla de todo menos de leer el libro. El planteamiento es mercadotécnico y relacional. Pero precisamente la lectura de un libro nos sumerge en nuestra propia intimidad y en la intimidad del autor. El hombre es un ser social, pero, antes, personal.




Continúa el artículo:
Gracias a lo digital, la comunidad se extiende, trasciende y se suma. Se vuelve una masa con opiniones y con experiencias. Se vuelve influencia de si misma para la toma de decisiones. La masa informa. La masa asesora. La masa influye.

comento
En el caso de que la masa opinara (lo cual es imposible, porque la opinión es personal), su opinión sería la del hombre-masa (léase La rebelión de las masas de Ortega y Gasset), la de la caverna (léase La república de Platón), o la del vulgo (léase a Séneca), o sea, una pulsión más que una opinión. Sustituir el criterio de los grandes maestros por el de "la masa" suena tan democrático como falso. ¿Cuál es el objetivo, ser una célula de la masa, o ser una persona con juicio y gusto propio? La inmersión placentera en la caverna es opuesta al placer del libro. A estos efectos, leo hoy una lúcida frase de Hannah Arendt Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política, Península, Barcelona, 2003, p. 143.

"una sociedad de masas no es sino esa clase de vida organizada que se establece, de modo automático, entre los seres humanos que aún están relacionados entre sí pero han perdido el mundo que había sido común a todos ellos".
  concluyo
El autor constata el cambio, pero no lo critica. El autor profetiza el cambio y se adhiere a él con el fervor con que unos aspiraban a una sociedad sin clases y otros aspiran hoy a una sociedad sin géneros. La cuestión es que el ser humano, aparte de súbdito del Estado,  consumidor del Mercado y corifeo del gurú de moda, es homo (o mulier) sapiens, por tanto, no tanto un surfista que sabe adaptarse a los cambios como un timonel que aspira a gobernar los cambios.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Cervantes y el psicoanálisis

Es verosímil que la lectura de la literatura cervantina inspire a Freud en su articulación del psicoanálisis, como explica Jorge Casesmeiro.

Cuestiono, sin embargo, la relevancia del elemento judío en esa conexión, por varias razones.

1) Un cristiano, occidental, europeo... no necesita ser judío ni filojudío para poseer en su forma mentis numorosos elementos judíos, ya que la Biblia y la exégesis bíblica han impregnado la cultura occidental. El judaísmo es la matriz del cristianismo. Se pueden compartir muchos prius judíos sin ser judío.

2) No conozco argumentos definitivos para aseverar que Cervantes fuera un judío converso. No hace falta ser judío o filojudío para ironizar sobre la inquisición. Creo que el islam está más presente en Cervantes que el judaísmo.

3) La conexión de Freud con Cervantes y con el subconsciente no ha de ser preponderantemente judaica porque el romanticismo alemán ha consagrado el Quijote como novela primordial, y la literatura como fuente de inspiración vital y científica, ha exaltado el sueño frente a la vigilia, a la emoción sobre la razón, a la nación por encima de la cristiandad, al pueblo frente al Estado, ha otorgado a la cultura funciones santificantes que enaltecen la lengua... Intuyo que el psicoanálisis tiene más raíces románticas que judaicas.

4) La hermenéutica no es solo un invento judío. Hermenéutica han hecho también los filósofos griegos, los teólogos y filósofos cristianos e islámicos. Exégesis bíblica han hecho, hasta la extenuación, también teólogos cristianos.

5) No veo en el Quijote una crítica al cristianismo desde el judaísmo. El Quijote es muchas cosas.

  • Una critica literaria en acción. 
  • Un litigio entre medievalismo y humanismo. 
  • Una constatación del declive del modelo del caballero. 
  • Una crítica de la lectura literal frente a la simbólica, etc, etc.
6) El judaísmo es una religión más discursiva que icónica. La religión griega y romanas son más icónicas que discursivas. Pero la filosofía griega es notablemente discursiva. Por eso los padres de la Iglesia pueden hacer exégesis bíblica y teología con categorías también griegas, porque en lo discursivo convergen judaísmo y filosofía griega. La enorme capacidad hermenéutica de la literatura cervantina y freudiana no tienen solo una matriz judía.


martes, 1 de noviembre de 2016

El efecto de Athony Miles, una obra de Rafael de la Torre

Por Pilar Martinez Manzanares. @pilar_manza
Rafael de la Torre ha llegado para quedarse. Con El efecto de Anthony Miles propone una auténtica revolución en el mundo de la literatura. Su lenguaje sencillo y claro propone una trama  que fácilmente se adentra en el alma y mente de los verdaderos amantes de la escritura. Una obra que llena, que encoge el corazón y provoca una catarsis en el lector. Una nueva novela que se puede encontrar en Amazon.es.

La trama se erige sobre una crítica político-social, un auténtico placer para aquellas personas cuyo sentimiento de lucha sigue intacto. Un placer que palabra tras palabra bien podría recorrer la situación económica española. El látigo sarcástico de Rafael de la Torre sacude cada rincón de la vida de los protagonistas así como a culpables de sus penurias y lamentaciones. Los personajes que se abren ante nuestros ojos se presentan con un ritmo rápido, sin pausa, amigos que llegan hasta nosotros a través de las descripciones puras y sin artificio de su creador, Rafael de la Torre.
Página tras página se nos presenta a John, ingeniero, viajero y hasta jugador profesional de ajedrez. Ahora se gana la vida como reportero gráfico.  Marisa, joven dispuesta a descubrir el tratamiento del cáncer, se ha de conformar con ser la boticaria en la farmacia de don Cosme, su padre.  Antonio, informático, fue despedido de su empresa debido a un ERE.  Nicanor, un periodista que quería ser detective, ha acabado de antidisturbios…
Y todos ellos han acudido, por diferentes motivos, a una de las manifestaciones que tienen lugar casi a diario en Madrid y durante la cual varios de los asistentes resultarán heridos. John y Antonio -contusionado en los altercados- se asocian en una investigación detectivesca sobre la identidad de una persona herida de gravedad  y sobre cómo se desencadenó el conflicto en lo que en principio iba a ser una protesta pacífica.
No solamente nos encontramos con la historia de los dos compañeros detectives y de la víctima, sino con la crónica contemporánea -desde diversos puntos de vista de los que la sufren- de la crisis política, social y económica de nuestros días, y de cómo se ha llegado a la actual situación de máxima tensión que ha acabado por explotar.
Sin lugar a dudas nos encontramos frente a una obra de características excepcionales, totalmente recomendable para aquellas personas que quieran sumergirse en la situación que millones personas viven actualmente en este país. Un libro que mueve conciencias, sentimientos y erige frente al lector el muro de las injusticias sociales.


martes, 18 de octubre de 2016

Antonio de Guevara: "...no ay otra tan verdadera sciencia como saber el hombre muy bien ordenar su vida"

Fuente

Dime, yo te ruego, señor: ¿para qué los hombres deprenden a hablar griego, trabajan por entender el ebrayco, sudan en la lengua latina, gastan tanto tiempo en Grecia, mudan tantos maestros, rebuelven tan diversos libros y consumen en los estudios tantos dineros y años, si no es para saber passar la vida [899] con honra y tomar después la muerte con paciencia? El fin porque los hombres han de estudiar ha de ser para deprender bien a vivir; porque no ay otra tan verdadera sciencia como saber el hombre muy bien ordenar su vida. ¿Qué aprovecha saber yo mucho si de aquel saber yo no saco provecho? ¿Qué aprovecha saber hablar todas las lenguas estrañas si no refreno yo mi lengua de hablar en vidas agenas? ¿Qué aprovecha estudiar en muchos libros si no estudio para más de para engañar a mis próximos? ¿Qué aprovecha saber las propriedades de las estrellas y los cursos de los elementos si no me sé guardar de los vicios? Finalmente digo que aprovecha muy poco preciarse uno de ser maestro de sabios y que en secreto le motejen ser discípulo de locos. La summa de toda la philosophía consiste en servir a los dioses y no ofender a los hombres. Pregúntote, Sereníssimo Príncipe: ¿qué aprovecha al piloto saber el arte de marear y después perescer en la tormenta? ¿Qué aprovecha al esforçado capitán blasonar mucho de la guerra y después no saber dar la batalla? ¿Qué aprovecha a la guía enseñar a otros el atajo y después perder él el camino? Todo lo que digo por ti, señor, lo digo, ca ¿qué aprovecha que teniendo entera la vida sospiravas por la muerte, y agora que se te ofrece la muerte estás llorando por la vida? Una de las cosas en que los hombres prudentes muestran su prudencia es en saber amar y saber aborrescer; porque es muy gran poquedad, y aun aýna diría liviandad, amar oy aquello de que blasfemavan ayer, y blasfemar mañana de lo que adoravan oy.

 

lunes, 10 de octubre de 2016

caballero y cortesano, explicado por don Quijote

El caballero es el gran personaje medieval, emparentado con el héroe homérico, pero diferente. El cortesano es un importante modelo renacentista, relacionado con el caballero pero diferente. La diferencia entre caballeros y cortesanos está bien trazada por don Quijote en su conversación con su sobrina en el capítulo 6 de la segunda parte del Quijote:

–Mira, amiga –respondió don Quijote–: no todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes: de todos ha de haber en el mundo; y, aunque todos seamos caballeros, va mucha diferencia de los unos a los otros; porque los cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo, mirando un mapa, sin costarles blanca, ni padecer calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, al aire, a las inclemencias del cielo, de noche y de día, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros mismos pies; y no solamente conocemos los enemigos pintados, sino en su mismo ser, y en todo trance y en toda ocasión los acometemos, sin mirar en niñerías, ni en las leyes de los desafíos; si lleva, o no lleva, más corta la lanza, o la espada; si trae sobre sí reliquias, o algún engaño encubierto; si se ha de partir y hacer tajadas el sol, o no, con otras ceremonias deste jaez, que se usan en los desafíos particulares de persona a persona, que tú no sabes y yo sí. Y has de saber más: que el buen caballero andante, aunque vea diez gigantes que con las cabezas no sólo tocan, sino pasan las nubes, y que a cada uno le sirven de piernas dos grandísimas torres, y que los brazos semejan árboles de gruesos y poderosos navíos, y cada ojo como una gran rueda de molino y más ardiendo que un horno de vidrio, no le han de espantar en manera alguna; antes con gentil continente y con intrépido corazón los ha de acometer y embestir, y, si fuere posible, vencerlos y desbaratarlos en un pequeño instante, aunque viniesen armados de unas conchas de un cierto pescado que dicen que son más duras que si fuesen de diamantes, y en lugar de espadas trujesen cuchillos tajantes de damasquino acero, o porras ferradas con puntas asimismo de acero, como yo las he visto más de dos veces. Todo esto he dicho, ama mía, porque veas la diferencia que hay de unos caballeros a otros; y sería razón que no hubiese príncipe que no estimase en más esta segunda, o, por mejor decir, primera especie de caballeros andantes, que, según leemos en sus historias, tal ha habido entre ellos que ha sido la salud no sólo de un reino, sino de muchos.



Tampoco los caballeros son del mismo valor. Sigue explicando el caballero en el mismo capítulo:

...no todos son corteses ni bien mirados: algunos hay follones y descomedidos. Ni todos los que se llaman caballeros lo son de todo en todo: que unos son de oro, otros de alquimia, y todos parecen caballeros, pero no todos pueden estar al toque de la piedra de la verdad. Hombres bajos hay que revientan por parecer caballeros, y caballeros altos hay que parece que aposta mueren por parecer hombres bajos; aquéllos se llevantan o con la ambición o con la virtud, éstos se abajan o con la flojedad o con el vicio; y es menester aprovecharnos del conocimiento discreto para distinguir estas dos maneras de caballeros, tan parecidos en los nombres y tan distantes en las acciones.


En Don Quijote frente a los caballeros de los tiempos modernos de Francisco Vivar (Ediciones Universidad de Salamanca, 2009), pág. 24 leemos:

Don Quijote sólo tiene como modelos de vida al guerrero y al santo, son los únicos que él se plantea seguir porque el caballero andante es santo y héroe. Sin embargo. El Cortesano publicado en 1528 o El Enquirídión (1503), dos libros situados en una época de transformación social, ponen en evidencia la decadencia de estas dos figuras: el caballero necesita adaptarse a las exigencias militares y religiosas del mundo moderno. Por lo tanto, el antiguo caballero o se transforma en cortesano y en hombre cristiano o, por el contrario, le será difícil encontrar su lugar social^. El individuo aparece en el Renacimiento, y según va pasando el tiempo se hace evidente que los ideales heroicos van a ser sustituidos por la felicidad personal que proporcionan los placeres cotidianos.
Como observamos ya claramente a mitad del siglo xix: el ideal heroico ha sido sustituido por el ideal burgués.
A lo que objeto que, a mi parecer, don Quijote tiene como modelo a los caballeros andantes, quienes, habiendo surgido en una era cristiana y estando relacionados con los modelos del santo y del mártir (véase el Libro del caballero de Llull), no se identifican con ellos. Ya hemos visto que hay diferentes tipos de caballero por boca del propio don Quijote. No veo esa identificación entre caballero, santo y mártir.  El caballero es un mito literario. El santo y el mártir son personajes reales que han entrado en la literatura con el consiguiente proceso de ficcionalización. Pero identificar los tres modelos no me parece exacto. Es verdad que el cortesano suplanta al caballero, pero la evolución no es primordialmente de tipo religioso. El cortesano tiene más base histórica que el caballero. Responde a una vida cortesana de unas monarquías en proceso de fortalecimiento, y en medio de una cultura humanista que humaniza las costumbres, y añade a lo heroico el cultivo de las letras y las artes.


 También es verdad que la burguesía medieval está hibridada de caballerosidad, ideal aristocrático que pierde el capitalista contemporáneo. ¿Convertir la prosa de cada día en verso heroico no significa recuperar el heroismo que anidaba en los modelos antropológicos precapitalistas y asentarlos en la vida cotidiana de los hombres anónimos?


Vivar describe bien el ideal heroico de don Quijote en la pág 36:

Sin embargo, para don Quijote lo importante son los ideales heroicos. Él vive atrapado en su memoria y en la voluntad que tiene de «recuperar» los valores de la caballería. Si don Diego vive en el presente porque no ve otra posibilidad de existencia sino acomodarse a la circunstancia, don Quijote no se doblega al presente y ajusta su destino de acuerdo con los ideales de la caballería.
Aunque viva en una «edad de hierro» cree que con su voluntad de héroe podrá instaurar los ideales de una «edad de oro».

Prefiere lo ideal a lo real. Este es su proyecto: acomodar la realidad a sus ideales e influenciar la realidad para transformarla. La manera más evidente de mostrar su proyecto a los demás es a través de la aventura. Esto es así, porque como señala Ortega y Gasset «la aventura quiebra como un cristal la opresora insistente realidad. Es lo imprevisto, lo impensado, lo nuevo. Cada aventura es un nuevo nacer del mundo, un proceso único». El héroe busca la aventura, la gente común la vida ordenada del presente.
La aventura frente al mundo repetitivo de los hechos humanos.
 
Vivar, 99: 

La libertad elegida por don Quijote [cuando decide abandonar el palacio de los duques] supone la victoria de la existencia sobre la actuación, de la autenticidad sobre el artificio. [...Los duques] No desean regresar a la opacidad de la rutina, prefieren el brillo de la fiesta.