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miércoles, 5 de octubre de 2011

Distintos tipos de lectores. Del prólogo de La Celestina

E pues es antigua querella e uisitada de largos   -23-   tiempos48, no quiero marauillarme si esta presente obra ha seydo instrumento de lid o contienda a sus lectores para ponerlos en differencias49, dando cada vno sentencia sobre ella a sabor de su voluntad. Unos dezían que era prolixa, otros breue, otros agradable, otros escura; de manera que cortarla a medida de tantas e tan differentes condiciones a solo Dios pertenesce. Mayormente pues ella con todas las otras cosas que al mundo son, van debaxo de la vandera desta notable sentencia: «que avn la mesma vida de los hombres50, si bien lo miramos, desde la primera edad hasta que blanquean las canas, es batalla.» Los niños con los juegos, los moços con las letras, los mancebos con los deleytes, los viejos con mill especies de enfermedades pelean y estos papeles con todas las edades. La primera los borra e rompe, la segunda no los sabe bien leer, la tercera, que es la alegre juventud y mancebía,   -24-   discorda. Vnos les roen los huessos51 que no tienen virtud, que es la hystoria toda junta, no aprouechándose de las particularidades, haziéndola cuenta52 de camino; otros pican53 los donayres y refranes comunes, loándolos con toda atención, dexando passar por alto lo que haze más al caso e vtilidad suya. Pero aquellos para cuyo verdadero plazer es todo, desechan el cuento de la hystoria para contar, coligen la suma para su prouecho, ríen lo donoso, las sentencias e dichos de philosophos guardan en su memoria para trasponer54 en lugares conuenibles a sus autos55 e propósitos. Assí que quando diez personas56 se juntaren a oyr esta comedia, en quien quepa esta differencia de condiciones, como   -25-   suele acaescer, ¿quién negará que aya contienda en cosa que de tantas maneras se entienda?

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