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martes, 23 de octubre de 2012

La idealización del discurso político

"Nuestros antepasados juraban por Jerusalén y sobre la Biblia. Una nueva generación (los jacobinos) ha jurado por Esparta, Atenas y Titio Livio. Pero lo extraño de este tipo de religión es que sus apóstoles no tenían una idea muy clara de la doctrina que predicaban: los modelos que propusieron son exactamente lo contrario de sus enunciados y sus intenciones. Exaltaron la libertad de Grecia y Roma y se olvidaron de que en Esparta una aristocracia de treinta mil nobles tenía bajo su duro yugo a seiscientos mil siervos, y que para impedir el excesivo crecimiento demográfico de esta especie de negros, los jóvenes espartanos iban por la noche a cazar ilotas cual si fuesen bestias feroces; o de que en Atenas, ese santuario de la libertad, había cuatro esclavos por cada persona libre, y que no había casa en la que el régimen despótico de nuestras colonias de América no se ejercitase por parte de estos supuestos demócratas, o que de cerca de cinco millones de habitantes de toda Grecia más de tres millones y medio eran esclavos, y que la desigualdad política y civil era el dogma del pueblo y de los legisladores... Han olvidado que entre los romanos, estas mismas costumbres y este régimen fueron predominantes en aquellos que se llamaron los más bellos tiempos de la República, y que esa misma república, distinta según las épocas, fue siempre una oligarquía. Constantin Volney, 1795, en Ideologías de los estudios clásicos, de Luciano Canfora, Akal, Madrid, 1991.

2 comentarios:

  1. Muy buena entrada, me has dado una cita que me va a venir muy bien. Un abrazo.

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  2. Así somos: esta es la República de las Letras...

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