Seguidores

lunes, 26 de marzo de 2012

La sabiduría de los maestros antiguos


Por Carlos García Gual, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 24/03/12):

Con los traductores tenemos todos, y en especial los amantes de la literatura, una deuda de gratitud, evidente y frecuentemente olvidada. Gracias a su mediación existe la literatura universal, tal como resaltó George Steiner en Después de Babel. Sin embargo, cuando se resalta la importancia de tan imprescindibles intérpretes, se suele pasar por alto a los de textos antiguos, e incluso cuando se habla de “los clásicos” —como en unas páginas recientes de Babelia— no encontramos ni mención de los griegos y latinos, los clásicos más universales, que leemos gracias a sus traductores modernos. Supongo que no se trata de un rechazo tácito, ni helenofobia o latinofobia premeditada. Es lo usual en enfoques periodísticos, atentos a lo actual y despectivos de lo que suena a vetusto, pátina inevitable de lo clásico y de textos escritos en las lenguas arcaicas y supuestamente difuntas. En todo caso, un síntoma del desdén habitual en medios de amplia difusión, incluso en los relacionados con la educación, muestra significativa del menosprecio postmoderno del pasado y la cultura antes prestigiosa (pero ya no de moda) y hacia lecturas que suponen un cierto esfuerzo intelectual por su contexto y referencias históricas. En definitiva, hacia “la vieja literatura libresca”.

No es mera anécdota que un libro como El canon occidental de Harold Bloom dejara al margen, silenciados, todos los textos antiguos, los que eran en las Poéticas más antiguas los “clásicos por antonomasia”, al redactar su listado canónico (del griego kanon, un invento alejandrino). Los griegos y latinos (que inventaron las listas de los clásicos) no figuran en ese aclamado prontuario (que empieza con Dante). El profesor Bloom escribe autoritariamente de los grandes autores y obras que conoce bien, y esa es su mejor razón para no decir nada de los antiguos (aunque los cite de cuando en cuando). Hay muchos críticos actuales que lo imitan; les resulta cómodo excluir todo aquello que conocen mal, y suele pasarles con toda la literatura grecolatina. No me parece raro que Bloom hiciera ese recorte, pero sí sorprendente que pocos lo notaran. Tampoco serán muchos los lectores de las páginas aludidas sobre “clásicos y traductores modernos” que hayan echado de menos alguna referencia a los clásicos más clásicos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Para qué sirve el latín


El conocimiento de la lengua latina sirve para:

1) Conocer mejor el castellano, italiano, francés, portugués, rumano, catalán y gallego, lenguas romances derivadas del latín, pues conocer a los padres ayuda a comprender mejor a los hijos.

2) Conocer mejor el inglés que, sin ser una lengua derivada del latín, posee un gran número de palabras latinas, por ejemplo United States, master o liberty.

3) Conocer el vocabulario científico y técnico (botánica, zoología, mineralogía, etcétera), que procede en casi todos los casos del latín y del griego (o, sencillamente, está escrito directamente en latín o griego).

4) Conocer mejor lo que significan las palabras y los conceptos que portan, a través de la etimología. Por ejemplo, en la familia léxica de verbos que significan "pensar": putare (podar), intellegere (leer entre), cogitare (reunir lo disperso); pensare (pesar)...

5) Desarrollar, mediante la traducción, el pensamiento lógico.

6) Conocer, de primera mano, buena parte de las obras más importantes de la filosofía, la literatura y la ciencia de los últimos 2.000 años.

7) Estudiar la historia de Europa. Gran parte de los documentos europeos (sobre todos los medievales) están escritos en latín.

8) Conocer la teología, la filosofía y la literatura cristiana, escrita en latín durante mil años. Lo cual incluye la versión vulgata de la Biblia y la riquísima colección de himnos cristianos, una joya poética de primer orden.

9) Para contrapesar la tiranía de lo inmediato y lo último, contrapesando la demagogia de iluminados y pseudoprofetas con la sabiduría acumulada en los últimos 2.000 años.

10) Para conocer la liturgia del rito católico latino, frente a esnobismos horteras e improvisaciones de bajos vuelos.

domingo, 11 de marzo de 2012

Intelectuales en la política

Puede ser interesante un proyecto de investigación sobre Intelectuales en la poítica en que se estudiase la vida, el pensamiento y la acción política de personas de primera línea en ambas actividades. Así, serían objeto de estudio Cicerón, Séneca, Boecio y Tomás Moro, por ejemplo. De la Edad Contemporánea me vienen a la cabeza Jovellanos y Vaklav Havel.
¿Qué impronta dejó su pensamiento en su acción política? ¿Cómo influyó la política en su labor intelectual? ¿Es inherente el componente trágico al intelectual en la política (los cuatro primeros fueron asesinados o condenados a muerte?
Pienso que en este fin del siglo XXI y cerrado el ciclo de la Ilustración un proyecto de este tipo puede ser relevante. Interesados pueden contactar y estudiar la propuesta en barnesius@gmail.com