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martes, 23 de septiembre de 2014



Conocer es comparar. Todo es de una manera con respecto a algo. Solo en el platónico mundo de las ideas las esencias son puras y perfectas. En el mundo humano todo posee medida. La literatura ofrece una réplica ilusoria del mundo que permite conocer y conocerse, comparar. Y la mitología grecolatina, profusa variación de historias de trasfondo religioso pero que pronto se han convertido en un amplio repertorio de relatos poéticos, ha ofrecido a las mentes antiguas, medievales, modernas y contemporáneas un repertorio inmenso de personajes e historias, de gran fuerza plástica y de enorme potencial cognitivo. Las variadísimas situaciones y experiencias del amor humano encuentran en la mitología un enorme espejo en que mirarse.
La mitología grecolatina ofrece un vasto repertorio de símiles, metáforas y alegorías tanto a las artes plásticas como a la literatura. Dimensiones esenciales de la vida humana pueden evocarse mediante la divinidad correspondiente.