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domingo, 18 de septiembre de 2016

"Lo más bajo nos parece lo más verdadero" (Denis de Rougemont)

Nosotros, los herederos del siglo XIX, somos todos más o menos materialistas. Si se nos muestran en la naturaleza o en el instinto esbozos toscos de hechos “espirituales”, inmediatamente creemos disponer de una explicación de tales hechos. Lo más bajo nos parece lo más verdadero. Es la superstición de la época, la manía de “remitir” lo sublime a lo ínfimo, el extraño error que toma como causa suficiente una condición simplemente necesaria. También es por escrúpulo científico, se nos dice. Hacía falta eso para liberar al espíritu de las ilusiones espiritualistas. Pero me cuesta mucho apreciar el interés de una emancipación que consiste en “explicar” a Dostoievski por la epilepsia y a Nietzsche por la sífilis. Curiosa manera de emancipar al espíritu, esa que se “remite” a negarlo.

Denis de Rougemont, El amor y Occidente, Círculo de lectores, Barcelona, 2003.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Cursos de Verano 2016 En torno a Miguel de Cervantes en el IV centenario de su muerte: Cervantes entonces y ahora

Programa

Martes 13 de septiembre

17.30 a 18.00 h.Apertura del curso
18.00 a 19.15 h.Cervantes, recreador de mitos
D. Antonio Barnés Vázquez
Universidad de Castilla la Mancha
19.15 a 20.15 h.La Odisea de Cervantes
D. Pedro Conde Parrado
Universidad de Valladolid

Miércoles 14 de septiembre

18.00 a 19.15 h.Asuntos de literatura en el ‘Quijote’
D. Miguel Ángel Muro Munilla
Universidad de La Rioja
19.15 a 20.15 h.Cervantes: En un lugar de la pantalla
D. Bernardo Sánchez Salas
Universidad de La Rioja

Jueves 15 de septiembre

18.00 a 19.15 h.El español de Cervantes y el español de hoy 
D. Ricardo Mora de Frutos
Doctor en Filología y Profesor de Literatura
19.15 a 20.15 h.
Cervantes en su literatura o la escritura como palimpsesto
D. Francisco Javier Escobar Borrego
Universidad de Sevilla

Fundación de la Universidad de La Rioja
Avenida de la Paz, 107
26006 Logroño (La Rioja) España
Tel: + (34) 941 299 242
Fax: + (34) 941 299 183
E-mail: cursosdeverano@unirioja.es
Con el patrocinio de

domingo, 4 de septiembre de 2016

Humanismo en el Renacimiento español (Joseph Pérez)

Joseph Pérez, Humanismo en el Renacimiento español, Gadir, Madrid, 2013.

pág. 12: El marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza (1398-1458) "se jactaba de haber sido el primero en difundir en España la Eneida de Virgilio, las Metamorfosis de Ovidio y las Tragedias de Séneca".

p. 37:  La sociedad renacentista queda caracterizada por tres circunstancias que no siempre se han valorado exactamente: es una sociedad predominantemente aristocrática; es una sociedad en las que las preocupaciones religiosas conservan mucha importancia; y, por fin, es una sociedad en que la técnica ocupa un lugar muy destacado.

p. 38-39: La sociedad renacentista ha sido mucho más religiosa de lo que se pensaba; el retorno a la Antigüedad no significó pues una vuelta al paganismo ni un avance del libre pensamiento.

p. 136: Esta ha sido desde un principio la preocupación dominante del humanismo: decir cosas fundamentales y decirlas de tal forma que todos las puedan entender, en una lengua clara, bella y elegante.

p. 188-189: El humanismo español, representado por el autor desconocido del Viaje de Turquía, se adelanta así a los Montaigne, Descartes, Montesquieu y Voltaire..., en los que se suele ver a los iniciadores de la idea moderna de civilización europea opuesta a la barbarie: neutralidad religiosa, secularización del orden y de la acción pública, principios idénticos de moral social y personal.

Ver: Erasmo, Moro y Vives

Comentario

Según Pérez, la idea moderna de civilización europea opuesta a la barbarie conlleva:
neutralidad religiosa,
secularización del orden y de la acción pública,
principios idénticos de moral social y personal.

Admitamos que el confesionalismo religioso implica barbarie, barbarie que se elimina con la neutralidad religiosa. Entonces, cuando Napoleón invade media Europa para imponer su modelo de Estado; los estados europeos colonizan medio mundo para ampliar su mercado; el nacionalsocialismo invade media Europa para someterla a su Estado y la Unión Soviética ocupa media Europa para someterla a su poder, entonces, ¿ya no hay barbarie? ¿es esa la idea moderna de civilización europea? ¿se trata de una barbarie semejante a la de las guerras de religión? ¿menor, superior?

Parece ser que la modernidad consiste en sustituir la hegemonía de la iglesia de Roma por la sucesiva hegemonía del Estado francés, del Estado alemán y del Estado soviético. Entonces, ¿dónde está el gen de la barbarie, en la religión, en el ser humano, en la absolutización del Estado?

Principios idénticos de moral social y personal. ¿Cuándo ha habido en la Edad Contemporánea unos principios idénticos de moral social y personal? La lucha feroz entre aristocracia y burguesía, entre antiguo y nuevo régimen, entre capitalismo y socialismo, entre nazis y judíos, entre comunistas y demócratas, entre eslavos y no eslavos... ¿Ese escenario de confrontación contemporánea conlleva unos principios idénticos de moral social y personal? Que yo sepa, nunca ha habido principios idénticos de moral social y personal. Ahora bien, lo más parecido a ello ha sido la cristiandad medieval, en que había un sustrato cristiano debajo del mosaico de naciones y lenguas que la conformaban. El luteranismo quebró la unidad cristiana, y la Ilustración preparó un futuro en el que la religión no ocupase el corazón de la cultura. Entonces, ¿cuál ha sido el sustrato de la Edad contemporánea europea? ¿La libertad, la igualdad, la fraternidad? El estatalismo, el nacionalismo, el capitalismo, el socialismo, el racismo que han campado por sus respetos en los siglos XIX y XX no parecen efluvios de libertad, igualdad y fraternidad.

viernes, 2 de septiembre de 2016

"Los amores del Quijote", nuevo libro de Antonio Barnés

Un libro para el IV Centenario de Cervantes
Ediciones Teconté, Madrid, 2016, 131 págs.

La literatura no solo divierte. Es también como un espejo donde podemos reconocernos, sobre todo cuando el artífice de la ficción es, como Cervantes, un escritor de gran lucidez y experiencia. El Quijote no es solo una novela sobre las andanzas de un chiflado manchego que se cree caballero andante, pues abunda en historias que protagoniza el amor. Amores platónicos como el de don Quijote por Dulcinea o apasionados como el de don Luis por doña Clara; entre iguales como Cardenio y Luscinda o entre personas de niveles sociales diferentes como Basilio y Quiteria; amor de amistad, amor a los libros, los animales o a la naturaleza… En esta cartografía amorosa emerge la inteligencia,  la razón, la voluntad, las pasiones, las emociones. El amor a la virtual Dulcinea, se roza con la amistad de Sancho o el oficio ventero de las rameras. La pasión erótica a la que sucumbe Grisóstomo se codea con la libertad de Marcela al negarse a tal pulsión. La filosofía platónica ha impreso en Cervantes su fascinación por la belleza, concebida como armonía, concertación de partes. El aristotelismo le ha ofrecido una visión realista, en la que la materia, el cuerpo, no son cárcel, sino que forman parte de la naturaleza del mundo y del hombre. En una época amante del fragmento y recelosa de la razón, el Quijote es un soplo de aire fresco, pues elogia la cordura sin ser racionalista; defiende la voluntad sin caer en el voluntarismo y exalta las emociones sin desligarlas del espíritu en que anidan. Los amores del Quijote es un apasionante viaje, una incitación a leer de un modo nuevo la novela cervantina.  

Más información en http://losamoresdelquijote.blogspot.com.es/