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sábado, 29 de abril de 2017

"No pueden las ideas brotar de los puños"


Antonio Machado, Obras completas, II, RBA - Instituto Cervantes, Barcelona, 2006.

 
 
p. 1600-1601: 1918.
 
La fraternidad es un amor casto que no puede aparecer sino cuando el hombre es capaz de superar el ciego impulso de la generación.
(...)
Porque el cainismo perdura, a pesar del Cristo; pasa del individuo a la familia, a la casta, a la clase, y hoy lo vemos extendido a las naciones.
(...)
Me parece, más bien, la fraternidad el amor al prójimo por amor al padre común. Mi hermano no es una creación mía ni trozo alguno de mí mismo; para amarlo he de poner mi amor en él y no en mí; él es igual a mí, pero es otro que yo, la semejanza no proviene de nosotros sino del padre que nos engendró. Yo no tengo derecho a convertir a mi prójimo en un espejo para verme y adorarme a mí mismo, este narcisismo es anticristiano: mi hermano es un espejo, es una
realidad tan plena como la mía, pero que no soy yo y a la cual debo amar con
olvido de mí mismo.


p. 1602: ¡Guerra a Caín y viva el Cristo!

p. 1603: «Cierto que la guerra no ha creado ideas nuevas –no pueden las ideas brotar de los puños–; pero ¿quién duda de que el árbol humano comienza a renovarse por la raíz, y de que una nueva oleada de vida camina hacia la luz, hacia la conciencia?»
 


sábado, 8 de abril de 2017

La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud.

La rosa profunda: Prólogo


La doctrina romántica de una Musa que inspira a los poetas fue la que profesaron los clásicos; la doctrina clásica del poema como una operación de la inteligencia fue enunciada por un romántico, Poe, hacia 1846. El hecho es paradójico. Fuera de unos casos aislados de inspiración onírica –el sueño del pastor que refiere Beda, el ilustre sueño de Coleridge‑, es evidente que ambas doctrinas tienen su parte de verdad, salvo que corresponden a distintas etapas del proceso. (Por Musa debemos entender lo que los hebreos y Milton llamaron el Espíritu y lo que nuestra triste mitología llama lo Subconsciente. En lo que me concierne, el proceso es más o menos invariable. Empiezo por divisar una forma, una suerte de isla remota, que será después un relato o una poesía. Veo el fin y veo el principio, no lo que se halla entre los dos. Esto gradualmente me es revelado, cuando los astros o el azar son propicios. Más de una vez tengo que desandar el camino por la zona de sombra. Trato de intervenir lo menos posible en la evolución de la obra. No quiero que la tuerzan mis opiniones, que, sin duda, son baladíes. El concepto de arte comprometido es una ingenuidad, porque nadie sabe del todo lo que ejecuta. Un escritor, admitió Kipling, puede concebir una fábula, pero no penetrar su moraleja. Debe ser leal a su imaginación, y no a las meras circunstancias efímeras de una supuesta “realidad”.
La literatura parte del verso y puede tardar siglos en discernir la posiblidad de la prosa. Al cabo de cuatrocientos años, los anglosajones dejaron una poesía no pocas veces admirable y una prosa apenas explícita. La palabra habría sido en el principio un símbolo mágico, que la usura del tiempo desgastaría. La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud. Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar. He aquí un ejemplo de Virgilio: 
  
Tendebanque manus ripae ulterioris amore 
  
Uno de Meredith: 
  
Not till the fire is dying in the grate 
Look we for any kinship with the stars.
 
  
O este alejandrino de Lugones, cuyo español quiere regresar al latín: 
  
El hombre numeroso de penas y de días. 
  
Tales versos prosiguen en la memoria su cambiante camino. Al término de tantos –y demasiados– años de ejercicio de la literatura, no profeso una estética. ¿A qué agregar a los límites naturales que nos impone el hábito los de una teoría cualquiera? Las teorías, como las convicciones de orden político o religioso, no son otra cosa que estímulos. Varían para cada escritor. Whitman tuvo razón al negar la rima; esa negación hubiera sido una insensatez en el caso de Hugo.
Al recorrer las pruebas de este libro, advirtieron con algún desagrado que la ceguera ocupa un lugar plañidero que no ocupa en mi vida. La ceguera es una clausura, pero también es una liberación, una soledad propicia a las invenciones, una llave y un álgebra. 
  
J.L.B. 
  
Buenos Aires, junio de 1975.


sábado, 1 de abril de 2017

LA POESÍA DE ÁNGEL RUPÉREZ: LA EMOCIÓN RECORDADA

UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS
                                                        ICAI-ICADE
UNIVERSIDAD DE MAYORES
  
JORNADA DE POESÍA EN LA UNIVERSIDAD DE MAYORES:
LA POESÍA DE ÁNGEL RUPÉREZ: LA EMOCIÓN RECORDADA

 PROGRAMA:                     

20:00 h. Inauguración oficial de la JORNADA DE POESÍA:
Ana García-Mina Freire. Vicerrectora de Servicios a la Comunidad Universitaria y Estudiantes de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.
Presentación:
María del Carmen Ruiz de la Cierva. Profesora Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.

20:10 h. Ponencia:
“La poesía de Ángel Rupérez ¿A quién pregunta el poeta?”
Tomás Albaladejo. Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Universidad Autónoma de Madrid.

20:35 h. Lectura poética:
“LO MEJOR DE MÍ (lectura de poemas 1983-2017)”.
Ángel Rupérez. Poeta. Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Universidad Complutense de Madrid.

21:20 h. Coloquio

Clausura oficial de la JORNADA DE POESÍA:    
Angelo Valastro Canale. Director de la Universidad de Mayores. Universidad Pontificia Comillas de Madrid.


 RESEÑA
Ángel Rupérez (Burgos, 1953) es un poeta, crítico y traductor español, doctor en Filosofía y Letras y profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad Complutense de Madrid. En 1988 conoció y entabló amistad con el poeta Claudio Rodríguez, al que admiró no solo por su obra sino también por su forma de incorporarla a la vida como un estandarte de integridad ética y estética. En 1990 Rodríguez le invitó a leer poemas en un acto poético llamado “Poesía en Palacio”. Se trataba de un acto en el que un poeta que había publicado su primer libro en los 50 invitaba a otro poeta que había nacido en esa misma década.  
Su libro Conversación en junio (1992) fue finalista en el Premio Nacional de Poesía. Su labor crítica se ha desarrollado en distintos medios como El País, el desaparecido Diario 16 y las revistas Ínsula, Revista de Occidente y Boletín de la Fundación García Lorca, entre otras.
Sus libros de poemas son siete: En otro corazón (Trieste, Madrid, 1983), Las hojas secas (Trieste, Madrid, 1985), Conversación en junio (El Banquete, Madrid, 1992), Lo que han visto mis ojos (El Banquete, Madrid, 1993), Una razón para vivir (Tusquets, Barcelona, 1998), Río eterno (Calambur, Madrid, 2006) y Sorprendido por la alegría (Bartleby, Madrid, 2012). Es también autor de novelas, traducciones, un libro de cuentos, un ensayo, antologías y numerosos estudios críticos. También obras suyas han sido traducidas al italiano, al portugués y al inglés.
  
DIRECCIÓN: 
María del Carmen Ruiz de la Cierva. Profesora Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.
COORDINACIÓN:
Alicia Duñaiturria. Tutora de alumnos de la Universidad de Mayores. Universidad Pontificia Comillas.
INFORMACIÓN: adunaiturria@comillas.edu.
Se otorgará Constancia de Asistencia y Participación a todos aquellos que lo soliciten.
FECHA y HORA: Lunes 24 de abril de 2017 a las 20:00 h.

 LUGAR DE CELEBRACIÓN: Sala de Conferencias de la Universidad Pontificia Comillas. Calle Alberto Aguilera, 23 (planta baja), 28015-Madrid.
  
JORNADA DE POESÍA EN LA UNIVERSIDAD DE MAYORES:

LA POESÍA DE ÁNGEL RUPÉREZ: LA EMOCIÓN RECORDADA
  
Uno de los medios de que dispone el hombre para expresar sus sentimientos más íntimos y comunicar las interioridades de su espíritu, de su alma, es la expresión poética.
Ocurre, con frecuencia, que, al intentar explicar con palabras algo que deseamos compartir, no logramos con facilidad nuestro propósito, no encontramos los términos adecuados capaces de plasmar con exactitud nuestras experiencias, deseos, inquietudes, recuerdos, sueños, afectos, ilusiones, etc. El resultado verbal es pobre y escaso respecto del contenido interior que pretendemos transmitir.
Sin embargo, no sucede igual cuando se trata de una persona con inspiración creadora que usa el lenguaje para manifestarla. Esa creación de valor estético sí tiene la capacidad de decir “todo lo que quiere decir”, de conectar con el alma de cualquier ser humano y de proporcionarle una experiencia estética reconfortante, completa, aleccionadora y positiva.
Por ello, el sentido y la finalidad que se pretende con estas Jornadas de Poesía es movilizar la sensibilidad estética poniendo de manifiesto cómo los poetas manejan el lenguaje para contar, con las palabras que usamos en la comunicación habitual, “lo otro”, eso profundo y diferente que cualquiera no es capaz de expresar con plenitud, pero que posee la virtud de ser captado por todos, porque la condición humana no varía de unos a otros, a pesar de las peculiaridades de cada hombre y de las diferentes formas de expresión poética y estilo de cada autor.
Se pretende crear un espacio de comunicación e intercambio de ideas en el que, tras unas exposiciones de alto rigor científico y académico, se provoque un coloquio enriquecedor e interesante de conocimientos y experiencias poéticas para todos aquellos miembros de nuestra comunidad universitaria que se animen a participar.
Para la Jornada de Poesía que vamos a celebrar hemos invitado a un poeta actual que ha conseguido realizar su deseado sueño de fundir perfectamente arte y vida. Un poeta que ha sabido asimilar sus vivencias humanas y expresarlas transformadas en una magnífica obra de creación, a través de lo que él mismo llama “experiencia interior”.
Así, el mundo puede ser conocido mediante la sabiduría que nos proporciona el arte.
Ángel Rupérez no intenta reproducir la realidad, sino la eternidad de la belleza y del conocimiento en su búsqueda de la verdad mediante su permanente e iluminadora interrogación. Sus poesías tienen la capacidad de conmover, de sorprender y de invitar a pensar siempre con un enfoque más afectivo que intelectual.
En esta Jornada de Poesía vamos a descubrir esa luz propia y personal de los versos de Ángel Rupérez que nos permitirá no solo reconocernos sino también ver el mundo como nuevo y distinto, gracias, precisamente, a las sugerencias de sus poemas. Observemos una breve muestra de ello en unos versos del poema “Todo tiene sentido” del libro Sorprendidos por la alegría:
                        Todo tiene sentido, conocemos esa ley perdurable.
                        Observemos nuestra naturaleza, obedezcamos a nuestros ojos,
                        pidámosles lo que ellos piden, sepamos lo que ellos saben.
Investiguemos en nuestro ser profundo,
solicitemos más a nuestro mudo anhelo, sepamos construir existencia.
Es decir, acerquémonos a la intimidad de la lluvia primaveral
y sepamos cómo extrae brillo de las hojas
iluminadas por el agua que las lava para saciarlas
de beatitud, confianza, austeridad y alegre esperanza.

                                                                                  María del Carmen Ruiz de la Cierva

                                                                                  Directora de la Jornada de Poesía